Enfoque de inversión
Por qué importa que el operador aporte su propio capital al proyecto
El capital propio del operador liga sus pérdidas a las del inversor. Pero el tamaño de la aportación pesa más que el hecho de aportar, y no sustituye el control ni la revisión del contrato.
El capital propio del operador en el proyecto (en inglés, skin in the game) significa que el operador pone su propio dinero en el mismo proyecto y lo pierde junto con el inversor si el proyecto va mal. Esto alinea los intereses, pero solo si la cantidad le resulta apreciable al operador. DNPI aporta capital propio a los proyectos; el importe y la forma en cada proyecto concreto los determina el contrato.
Qué problema resuelve el capital común
Un operador que vive de sus honorarios suele cobrarlos sea cual sea el resultado del proyecto. Si la remuneración está ligada al volumen de la compra o al coste de las obras, su interés es que la operación se cierre y que el presupuesto crezca, aunque al inversor le perjudique. El dinero ajeno en el proyecto no disciplina por sí mismo. Un operador que arriesga solo lo ajeno tiende a considerar el riesgo más barato de lo que es en realidad. Por eso, antes de firmar, conviene averiguar de qué se compone su ingreso: de honorarios, de una parte del beneficio o de ambos.
El capital propio cambia la asimetría: ante un error en la valoración del inmueble o un sobrecoste, el operador pierde también su dinero. Esto no elimina del todo el conflicto de intereses, pero lo reduce. En el modelo de DNPI hay un segundo elemento del mismo tipo: si la rentabilidad del inversor en todo el proyecto es inferior al 10% contractual, DNPI paga una compensación con cargo a sus honorarios. El detalle está en el artículo sobre la compensación contractual. Es una condición aparte y no sustituye al capital aportado.
Cómo comparar la aportación del operador con su remuneración
Lo que cuenta no es el tamaño del proyecto, sino la relación entre el dinero aportado y la remuneración. Ejemplo didáctico, no una previsión ni las condiciones de DNPI: el operador aportó 100.000 € y su remuneración por el proyecto es de 50.000 €. El proyecto sufre una pérdida del 15% y la aportación del operador pierde 15.000 €. La remuneración se mantiene, de modo que el operador sigue en positivo en 35.000 €. Su interés en el resultado existe, pero es más débil de lo que sugiere la palabra «coinversor».
| Qué aporta el operador | Qué significa para los incentivos | Qué aclarar |
|---|---|---|
| Solo trabajo a cambio de honorarios | El ingreso no depende del resultado | Cómo se vincula la remuneración al resultado del proyecto |
| Una cantidad pequeña junto a una remuneración grande | La pérdida se compensa fácilmente con la remuneración | Tamaño de la aportación respecto al de la remuneración |
| Una cantidad comparable a la del inversor, en las mismas condiciones | Pérdidas y beneficios se reparten en proporción cercana a lo aportado | Condiciones de devolución y prioridad de los pagos |
| Capital con otros derechos (devolución anticipada, otro orden) | Los intereses vuelven a divergir | Quién cobra y en qué orden |
Qué preguntas hacer al operador
- Cuánto aporta el operador exactamente a este proyecto, y no «de media en sus proyectos».
- Si es capital o préstamo, y con qué fondos está desembolsado: propios o captados, incluso de los propios inversores.
- En las mismas condiciones que el dinero del inversor o con prioridad de devolución.
- Cuándo puede el operador retirar su dinero y si puede hacerlo antes que el inversor.
- Cuántos proyectos lleva el operador a la vez y si reparte el mismo capital entre ellos.
- Con qué se acredita la aportación: contrato, extracto bancario o anotación en el libro registro de socios (art. 104 de la Ley de Sociedades de Capital), si el proyecto se ha constituido como SL.
Conviene pedir documentos, no promesas verbales. La estructura de capital del proyecto en su conjunto se analiza en el artículo sobre el capital stack.
Qué no resuelve el capital propio del operador
No excluye las pérdidas: si el proyecto fracasa, pierden las dos partes, el inversor incluido. No sustituye el control: el presupuesto, el contratista y el precio de venta deben verificarse con independencia de cuánto dinero haya puesto el operador. No responde a la pregunta de cuán bueno es el propio inmueble. Y no dice nada de la calidad de la gestión: se puede aportar mucho y aun así equivocarse en el cálculo. Los riesgos del proyecto están reunidos en el artículo sobre los riesgos de invertir en Barcelona.
Para quién no sirve este criterio
Quien elige entre dos operadores solo por si cada uno ha puesto capital propio pasa por alto lo principal: las condiciones del contrato, la transparencia de los cálculos, los plazos y la experiencia de salida. El hecho de la coinversión debe valorarse como un indicio más, no como la conclusión final.
Preguntas frecuentes
¿Para qué debe el operador poner su dinero en el proyecto?
Para que su resultado dependa del resultado del proyecto y la remuneración deje de ser su única fuente de ingresos. Así, los errores de cálculo o los sobrecostes le afectan también a él.
¿Aporta DNPI capital propio?
Sí, DNPI aporta capital propio a los proyectos. El importe y la forma de participación en un proyecto concreto los determina el contrato del proyecto; conviene pedir la confirmación por escrito.
¿Basta con que el operador haya aportado algo, aunque sea poco?
No. Hay que comparar la aportación con su remuneración y con la parte del inversor. Una cantidad pequeña junto a una remuneración grande apenas cambia los incentivos.
¿Puede el operador retirar su dinero antes que el inversor?
Depende del contrato y de la forma del proyecto. El orden y la prelación de los pagos deben localizarse en los documentos con antelación; véase el artículo sobre la salida del proyecto.